Acaro

Se asemeja a una araña minúscula

El extenso mundo de los ácaros comprende vanos millares de especies y cada mes los especialistas descubren alguna nueva. Emparentados con las arañas y con los escorpiones, los ácaros se caracterizan ante todo por su minúsculo tamaño. No es exagerado afirmar que los ácaros están presentes en todo el mundo: en ningún medio natural,, por hostil que parezca para la vida animal, faltan los ácaros. El modo de vida, así como la morfología de los ácaros, presentan una diversidad y una variedad absolutamente fantástica. Estos animálculos se encuentran en las más secas arenas del abrasador desierto, en las rocas lindantes con los glaciares, en las aletas de la nariz de las serpientes o de las focas, en el suelo, sobre y en los vegetales... Algunas viven como parásitos de otros artrópodos, en las branquias del cangrejo de río, o llevando incluso una existencia planctónica en los océanos. En la Antártida existen algunas especies. Numerosos ácaros ocasionan graves perjuicios en las plantas cultivadas, mientras que otros se alimentan de queso. Sería completamente imposible hablar de los ácaros en términos generales, existiendo tantas especies y siendo su biología tan diversa. Una de las particularidades de los ácaros es su increíble resistencia a los insecticidas químicos, de donde se deduce la gran dificultad para destruirlos cuando han invadido las plantaciones. En algunos, su revestimiento de quitina, y, en otros, su vellosidad, es lo que protege sus cuerpos y sus órganos vitales. Sólo los pesticidas muy violentos, que suelen afectar también a las plantas que queremos proteger, llegan a matar a algunos de estos parásitos.

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