Acatina

Este molusco infinitamente peligroso se ha extendido por el mundo tropical

Este caracol terrestre gigante es originario de Africa oriental. En resumidas cuentas, este animalito no tendría nada de particular en sí mismo si no se hubiese dedicado, por desgracia, a proliferar a expensas de los cultivos agrícolas de legumbres. No se sabe con certeza quién trajo la acatina desde otros horizontes, ni por qué. Hacia 1800, este caracol hizo su aparición en la Isla Mauricio, donde comenzó a devastar los cultivos. Su facultad de adaptación es increíble. Solamente se necesitan algunos individuos para producir una descendencia innumerable que coloniza los nuevos medios en muy poco tiempo. Las únicas necesidades reales de la acatina son una temperatura superior a 24° C y una elevada humedad atmosférica. Todas estas condiciones se encuentran reunidas en los países tropicales, de modo que nuestra acatina no se ha hecho rogar para invadirlos uno tras otro y pulular por ellos como el peor de los azotes. Todo el sudeste de Asia está infestado de este huésped indeseable. La única utilidad de la acatina ha sido la de servir de alimento a las tropas japonesas en Nueva Guinea y en muchas otras islas del Pacífico durante la última guerra. Prácticamente todos los cultivos han padecido seriamente las devastaciones de la acatina, cuya abundancia es inimaginable. En ciertas regiones de la jungla de Java, se puede andar literalmente sobre un tapiz de conchas de acatina. En muchos lugares, las carreteras se han vuelto deslizantes por el revestimiento de mucosidad depositado por millares de acatinas en el curso de sus peregrinaciones nocturnas. Todos los sistemas para combatir esta plaga han resultado ineficaces.

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