Aeolidia

Nada con la gracia de una bailarina

Este singular molusco sin concha, emparentado con nuestras babosas terrestres, es uno de los habitantes del mar de colores más alegres. La aeolidia ha seguido una curiosa evolución natural, que le ha hecho perder totalmente la concha,'tan característica de la mayoría de los moluscos. Su cuerpo ha adoptado una forma simétrica en lo que concierne a su aspecto exterior. Sin embargo, la organización interna ha permanecido asimétrica, como lo es en el caso de los caracoles. Lo que la aeolidia, o más exactamente, lo que todos los aeóhdos tienen de particular, son los apéndices más o menos numerosos y alargados que adornan su cuerpo a un lado y a otro. La cabeza está coronada con cuatro tentáculos sensoriales. Los ojos, muy pequeños, están aprisionados en el cuerpo, al igual que el sistema nervioso. Ven a través de la pared dorsal, que es bastante transparente. A pesar de ser perfectamente capaz de nadar en agua libre, la aeolidia prefiere arrastrarse sobre el fondo y entre la vegetación sumergida. Debido a la extrema fragilidad de su cuerpo, nunca se encuentra en las zonas superficiales, agitadas por las olas. La anatomía interna de la aeohdia es digna de interés. Efectivamente, el sistema digestivo se encuentra colocado en los apéndices dorsales. Por transparencia se puede ver el contenido estomacal, cuyo color varía en función del alimento ingerido. La mayor parte del cuerpo está ocupada por los órganos reproductores. Los restos de la digestión se expulsan por unas aberturas muy pequeñas situadas en la extremidad de los apéndices dorsales. La aeolidia es carnívora y se alimenta de animálculos microscópicos.

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