Aguila de mar

Conocida también con el despectivo nombre de sapo marino

El águila de mar, animal fantástico al que se suele asociar con el terror, surge del fondo del océano antes de que se la haya podido localizar. Parece volar más que nadar, haciendo ondular sus aletas pectorales terminadas en ángulo de punta redondeada, comparadas a las alas de las aves, de donde viene el nombre de Aquila (águila). Su cabeza prominente forma un hocico en donde se alojan unos ojos saltones. Su cola es un apéndice sin función natatoria. Lleva en la base y en la parte superior una espina en forma de «puñal» o espolón dentado venenoso (existe gran cantidad de aguijones variados en esta familia). Las heridas infligidas por este espolón son más legendarias que reales. Esta arma, pese a tener un veneno tan peligroso como la pastinaca, desempeña un papel más defensivo que ofensivo. Sedentaria, aunque cuando tiene hambre puede llevar una vida más activa que sus compañeras de familia, se desplaza lentamente sobre el fondo en busca de presas (moluscos y crustáceos), llegando incluso a hurgar con el hocico para descubrir algunos bivalbos de caracol. Estos animales hacen a veces verdaderos estragos en los viveros de ostras. El águila de mar tritura las conchas de estos animales con sus potentes placas dentarias. En reposo, medio escondida en la arena, efectúa su respiración a través de una válvula que se abre detrás de los ojos, porque el agua no puede pasar a través de la boca, que está hundida. La reproducción se hace por fecundación y el desarrollo embrionario por ovoviparidad, puesto que no existe asociación placentaria. Los embriones son alimentos por las secreciones lechosas producidas por unas vellosidades salientes en el interior del útero materno..

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