Aguila hoví

No tiene miedo a nada

El género Harpyhaliaetus comprende dos especies propias de América central y del Sur. H. solitarius tiene las patas más largas que H. coronatus y vive en el noroeste de Sudamérica y desde allí hasta el sur de México. Una y otra tienen una cola corta y cuadrada, alas anchas y tarsos cubiertos de escamas dispuestas irregularmente. Los científicos las consideran emparentadas con las rapaces del género Buteogallus, distribuidas por América tropical. Muy potente, el águila hoví ataca a los skunks y otros mamíferos y quizás también a serpientes. Su pariente cercana tiene fama de cazar cervatos. En el Chaco y en el Mato Grosso, el ave frecuenta las selvas ralas y otros lugares poco densos. Es poco activa, tiene movimientos calmosos y pasa largos ratos encarmada en una estaca, un poste de teléfonos o un terrón. No es nada miedosa, grita cuando se le molesta, pero emprende el vuelo como a regañadientes. Incluso a veces ha habido que gritar y golpear el poste sobre el que se encontraba una de estas aves para hacerla huir, hecho que demuestra una sorprendente familiaridad por parte de una rapaz. Otros ejemplos de un comportamiento semejante se conocen, por ejemplo, en las islas Galápagos, pero en especies diferentes. Una vez que ha cogido impulso, el águila hoví planea bien. Se la considera un ave crepuscular en parte, aunque no existen observaciones precisas al respecto. Los polluelos son de color gris-pardo, leonados y blancos, es decir, más claros que los de la especie gemela. Cuando está posada, el águila hoví tiene a veces un aspecto extraño, ya que su penacho queda desplazado por el viento.

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