Aguila pomerana

La muerte regular de uno de los dos aguiluchos

Muy parecida al águila chillona, el águila pomerana se diferencia de aquélla más por su biología que por su morfología. Se la suele confundir a menudo con el ratonero común, a pesar de que sus remeras están más recortadas en la punta de las alas, su cabeza se alza más entre los hombros y su envergadura es superior. El examen de los restos de comida, encontrados en el nido o en las plumadas regurgitadas, ha permitido conocer bien el régimen de esta ave en Europa central. En general, atrapa animales más pequeños que las presas del águila chillona. Entre los mamíferos destacan el topo, las musarañas, la ardilla, los ratones de campo, los gazapos y los lebratos. Entre las aves, son sobre todo polluelos. Finalmente, los batracios, luciones y lagartos, los insectos (cogidos en tierra en las praderas) son bastante frecuentes. Una de las particulares más asombrosas de esta águila es la muerte regular de uno de los dos aguiluchos en los primeros días que siguen a la eclosión. Según observaciones precisas, el mayor viene al mundo tres o cuatro días antes que el benjamín y cuando éste nace, se pone encima de él y le impide comer, acaparando toda la comida que traen los padres. Al cabo de cuatro o cinco días, muy debilitado puesto que no ha comido nada, el segundo aguilucho muere de inanición. La madre alimenta al mayor con las presas suministradas por el macho y no se preocupa aparentemente de la desaparición del pequeño. Este extraño comportamiento, manifiestamente instintivo, asegura al que sobrevive una alimentación suficiente.

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