Aguja colipinta

En verano, el tono rojizo de su plumaje evita toda confusión

La aguja colipinta es una gran migradora que abandona todos los años sus lugares de reproducción del Gran Norte para trasladarse a pasar el invierno a lo largo de las costas de Europa occidental, del Mediterráneo y de Africa occidental u oriental. Se la ve pasar en setiembre y volver hacia el norte en abril o mayo. Las aves de Siberia oriental efectúan los viajes más largos, al parecer, pues se les ha visto hasta en las costas de Nueva Zelanda. La distancia recorrida, pues, es por lo menos de 15.000 km, la mayor parte de ellos sobre el océano Pacífico. Las aves de Siberia central se van a Kazajstán y algunas invernan a orillas del mar Caspio y del mar Negro. En las épocas de paso, la aguja colipinta vive en bandos que se mezclan con otras limícolas. Se instala en los lodazales y, cuando hay marea alta, se refugia en los prados de los polders. Los individuos inmaduros permanecen en los cuarteles de invierno y no son aptos para la reproducción hasta los dos años y medio. El régimen alimenticio comprende gusanillos marinos, crustáceos, moluscos e insectos. En primavera, la construcción del nido tiene lugar en la tundra poblada por ciperáceas, sauces y abedules enanos. El macho describe círculos sobre el lugar donde se encuentra el nido, lanzando gritos. Se ha observado la puesta desde finales de mayo a principios de junio. El nido mide unos 13 cm de diámetro y tiene el aspecto de una depresión forrada de liqúenes y hojas. Los huevos son de color verde oliva con manchas marrón oscuro y gris. La incubación la comparten el macho y la hembra. La aguja colipinta es más pequeña que la aguja colinegra y su cola está rayada.

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