Almiquí

Es una criatura a punto de extinguirse

Si conocemos al almiquí de Haití gracias a unos pocos ejemplares que han vivido o viven actualmente en cautividad, no podríamos decir otro tanto de sus parientes cubanos (cubanus y poeyanus). El almiquí, Atopogale cubanus, que los especialistas incluyen dentro del género Solenodon, es casi un desconocido. Nunca se había capturado un almiquí vivo y la especie sólo se conocía por unos pocos cadáveres conservados en los museos. A causa de la intensidad de los cultivos practicada en la isla de Cuba, en donde este mamífero es endémico, se llegó incluso a temer que el almiquí hubiese engrosado las filas de las especies extinguidas. Antaño existían otros Solenodons en las Antillas, como por ejemplo los Nesofontes, desaparecidos en la actualidad. Los zoólogos de Cuba no llegaron a estar nunca realmente convencidos de que sus almiquís hubiesen desaparecido. Por esta razón, G. Silva, director del instituto zoológico de La Habana, se puso, a partir de 1964, a buscar a esta enigmática criatura. Este científico no escatimó ningún esfuerzo para intentar redescubrir al almiquí y, precisamente en 1964, descubrió unas huellas misteriosas en la tierra húmeda del Monte Iberia, en la bahía de Taco. Excrementos que sólo podían ser de un almiquí, también fueron vistos. Once años más tarde, el 17 de abril de 1975, A. Suárez informó al Sr. Silva que habitantes del pueblo de Baracoa, en la provincia de Oriente, habían capturado un almiquí vivo. Se trataba del primer redescubrimiento del animal desde 1956; la especie seguía existiendo.

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