Amófila de la arena

Paraliza a sus víctimas sin matarlasParaliza a sus víctimas sin matarlas

La amófila de la arena, de la que se conocen varios centenares de especies distribuidas por todos los continentes, es un insecto muy curioso. Las avispas están divididas en especies sociales y en especies solitarias. La amófila de la arena pertenece a las solitarias. Se distingue de los otros Himenópteros por sus costumbres muy particulares. Es carnívora y sus larvas se alimentan de carne, al revés que las de las abejas y otras avispas que se alimentan de polen y de miel. Los machos y las hembras viven separados y sólo se reúnen para el acoplamiento. Los machos mueren poco después de haber fecundado una hembra. La amófila de la arena hembra es muy activa. No le basta con libar en las flores y llevar su cosecha a la colmena, sino que también caza a otros insectos. La mayor parte del tiempo lo pasa buscando presas que paraliza de un picotazo y después lleva a su morada. Lo que es curioso es que el veneno no mata a la víctima, sino que la paraliza totalmente sin afectar los centros vitales. Lleva su presa a su nido, que ha hecho en la tierra, y pone un huevo en el cuerpo de la desgraciada víctima. La joven larva nace y comienza a devorar el insecto, que se mantiene vivo hasta el fin de su terrible calvario. Cada especie de amófila caza un tipo determinado de insecto. Algunas capturan arañas, otras orugas o saltamontes.

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