Anémona verrugosa

Se transforma en bola ante el peligro

Esta anémona de tamaño mediano (sobre 3 cm de altura) es destacable por la ornamentación de su columna. Esta presenta expansiones con aspecto de verruga, de donde viene el nombre que se le da a la especie. Se la encuentra frecuentemente en las zonas descubiertas por las mareas donde ocupa el fondo de las cubetas rocosas bastante profundas. Normalmente sujeta por un disco adhesivo situado en la base de la columna, puede no obstante desplazarse reptando muy lentamente, una especie de deslizamiento imperceptible obtenido por medio de contracciones musculares. En reposo, los casi 40 tentáculos, de colores delicados, flotan ampliamente extendidos. Excitada por un contacto violento, la anémona se sustrae del peligro por una contracción defensiva. Reúne sus tentáculos sobre su boca y retrae su columna hasta formar tan sólo una bola dura. Recordemos a este propósito que la anémona no tiene esqueleto. Los tentáculos, así como el interior de su columna (o cavidad gástrica) están cubiertos por unas finas pestañas cuyo batir continuo determina una circulación de agua que permite respirar al animal. Como todas las anémonas, nuestra verrugosa es carnívora: sus presas son muy variadas (gusanos, crustáceos, etc.). En lo que concierne a la reproducción, existen anémonas macho y anémonas hembra. La fecundación tiene lugar en la cavidad del cuerpo de la anémona. El huevo se convierte en una larva microscópica ciliada, llamada actínula y que permanece en el interior de la cavidad de la madre donde se desarrolla casi completamente.

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