Ansar careto grande

Se reproduce en tundra boreal

El ánsar careto grande, menos conocido que el ánsar de las cosechas, no debe confundirse con éste al ser más pequeño de tamaño, ni con el adulto de la oca enana del que se diferencia por el color blanco de la frente. Resulta interesante comprobar que el ánsar careto grande se mezcla frecuentemente, durante las migraciones de otoño y de primavera, con bandadas de ánsares de las cosechas. Pero se diferencia de ellos por sus gritos más agudos, más fuertes y claros, de sonido entrecortado, de timbre metálico y menos nasal. Su frente blanca permite identificarle en el suelo; volando, se le reconoce por su vientre gris claro con rayas negras y por la parte inferior de las alas que parece negruzca, aunque es de color gris pardo oscuro. El pico es rosa y las patas naranjas. Existen cuatro formas geográficas para esta especie. El ánsar careto grande, más activo en tierra que las otras especies, no se balancea tan pesadamente. Además, sus alas, muy potentes, le permiten emprender el vuelo, a la manera del ánade real, casi en vertical. En vuelo, puede, si se siente en peligro, efectuar bruscas evoluciones. No obstante, por lo general, el ánsar careto grande es menos huraño que el ánsar de las cosechas y permite que se le acerquen bastante cuando está en tierra. Como todas las ocas, vive en grupos, a veces numerosos, que llegan a nuestras regiones en invierno. Su alimento consiste en herbajes; le apasionan las semillas y espigas de cereales. Ave de vastas planicies, no busca las cercanías del agua y anida en las inmensas tundras boreales, criando allí a su progenie. Es activo de día, pero a veces pace durante la noche. Sus migraciones son bastante irregulares

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