Aplacóforos

Los moluscos más arcaicos

La clase de los aplacóforos reúne a moluscos marinos muy diferentes a los que conocemos normalmente. Estos animales, de forma cilindrica alargada, sin cabeza diferenciada y sin concha, se parecen más a un gusano que a un bígaro o una almeja. Se distinguen dos tipos: Ventroplícidos: son los más numerosos. Cuerpo recorrido en toda su longitud por un surco, en el fondo del cual se encuentra un rodete que corresponde al «pie» de los caracoles. Este surco determina la cara ventral del animaI. La cabeza, donde se abre la boca, no lleva órganos sensoriales (ni ojos ni tentáculos). En el extremo opuesto, se abre una pequeña bolsa o cloaca, donde se encuentran el ano y dos branquias. Estos moluscos tienen el cuerpo cubierto de una cutícula que contiene numerosas agujas calizas muy pequeñas que dan a veces a la superficie un aspecto aterciopelado. Su boca, desprovista de mandíbulas córneas, contiene frecuentemente una lengua rasposa. Viven tanto a pocos metros de profundidad como a las mayores profundidades sobre plantas, briozoos e hidrozoos cuyos tejidos mordisquean. Caudofoveatos: también vermiformes. No presentan surco ventral, pero poseen una especie de engrosamiento alrededor de la boca: el escudo bucal. Su extremidad posterior lleva dos branquias en forma de peine saliendo de la cloaca. Viven hundidos en el lodo, dejando emerger tan sólo su extremo posterior para respirar. Allí filtran los microorganismos de los que se alimentan.

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