Aspid

Tiene fama de peligroso, pero es muy útil porque destruye a los pequeños roedores

El áspid es muy conocido en Europa meridional, donde abunda en algunos lugares. En las montañas y en Europa septentrional lo sustituye la víbora pelíade, que se parece más a una culebra por su cabeza ovalada de anchas escamas. El áspid se caracteriza por tres pequeñas escamas que cubren su cabeza, por las cuales se le distingue de la culebra viperina y sobre todo de la coronelía con la que la confunde muchas veces la gente. El error se debe al hecho de que la culebra coronelía habita en biotopos análogos. Es una serpiente de lugares secos y terrenos más o menos rocosos, cubiertos de matojos. El áspid es activo de día y de noche, pero en primavera tiene costumbres exclusivamente diurnas, así como en otoño. Sólo cuando reinan los fuertes calores prefiere la vida nocturna. Muy sensible a las variaciones térmicas, el áspid evita estar largo rato al sol, porque le sería fatal. Se alimenta de pequeños mamíferos, campañoles y ratones, que caza al acecho. Los áspides muy jóvenes se alimentan principalmente de lagartijas. Los colmillos venenosos, de que van provistas sus fauces, le sirven de armas ofensivas y le hacen falta para alimentarse. Le sería imposible perseguir a una presa tan rápida como un ratón, razón por la cual le inocula al pasar su veneno, que lo mata rápidamente. Después de haber mordido a un animal, el áspid sigue su rastro por el olfato y lo alcanza cuando termina de agonizar. El áspid comienza a ingerirlo por la cabeza. El veneno ejerce además una acción benéfica indispensable para su digestión.

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