Avefría cabecinegra

No es verdaderamente un limícola, porque vive en la sabana

Esta ave difiere de muchas otras avefrías por sus costumbres en gran parte nocturnas, que recuerdan al alcaraván. Durante el día, se la ve por parejas a la sombra de las acacias, y es de noche cuando se mueve, tal vez porque de esta manera encuentra más fácilmente su alimento, evitando el calor del día. Esta inversión de la actividad no tiene nada de asombroso, y se sabe que las pequeñas zancudas que viven en las costas se alimentan de día o de noche según el nivel de la marea. El nido de la avefría cabecinegra es un simple agujero, a veces tapizado de barro seco, donde abriga sus huevos de color leonado, manchados de negro, de marrón oscuro y de gris. Las crías tienen la cabeza negra como los adultos, pero las plumas están orilladas de dorado: además, el dorso de su cuerpo está finamente manchado de beige. La avefría cabecinegra vive emparejada o en pequeños grupos. No es arisca, pero cuando la persiguen corre, se para de vez en cuando y mira hacia atrás para ver los que pasa y, finalmente, echa a volar lanzando gritos, pero se posa un poco más lejos para comenzar, si la persecución continúa, la misma maniobra. Sus llamadas roncas son características, aunque también emite un silbido bisilábico o trisilábico por la tarde o por la noche. Estas avefrías no son todas verdaderos limícolas, es decir, aves que hacen su vida en lugares limosos a orillas del agua; así ocurre que esta especie frecuenta los terrenos secos, las sabanas, donde escasea el agua. El vuelo de esta ave es bastante ondulado y bate las alas lentamente. Es posible que realice migraciones locales.

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