Avefría de Cayena

Puede convertirse en un buen guardián

Reconocible, entre otras características, gracias a su moño occipital fino y negro, esta pequeña zancuda es común y muy conocida en Chile, desde Atacama hasta Chiloé. En la Tierra de Fuego es un visitante de verano, cuyo período de nidificación está desfasado en dos o tres meses respecto al de las regiones situadas más al norte. Casi exclusivamente insectívoro, el avefría de Cayena está bien tolerado por los habitantes, ya que destruye gran cantidad de devastadores de las cosechas. Come también gusanos. Se le suele tener en cautiverio y tiene fama de ser un excelente guardián, ya que detecta al instante todo aquello que es anormal, tanto de día como de noche, emitiendo unos estridentes gritos de alarma. Sedentario, como mucho efectúa algún desplazamiento local y vive en grupos de un máximo de diez o doce aves. En otoño forma grupos de mayor importancia. La reproducción tiene lugar en el mes de julio. El nido consiste en un simple hoyo redondeado por el cuerpo del ave, situado en un lugar seco, por ejemplo, un montículo en medio de tierras húmedas. Los huevos, en forma de pera, son de color verde parduzco y manchados de negro. Los polluelos abandonan el nido casi al mismo tiempo de la eclosión y están protegidos por una coloracion críptica. Cuando algo o alguien se acerca al nido, los adultos reaccionan de diferentes maneras: el que incuba se va discretamente, mientras que el otro describe círculos sobre el intruso, gritando con fuerza. El avefría de Cayena ha sido observado en Trinidad; es accidental en las islas Falkland y Juan Fernández. En Surinam ha sido visto en los arrozales y al borde de los pantanos. Se le conoce también con el nombre de Vanellus chilensis.

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