Avutarda de Senegal

Biotopo de vegetación de matorrales espinosos

Comparado con el de otras avutardas, el vuelo de esta especie es relativamente ligero; cuando el ave aterriza, no se detiene inmediatamente, sino que corre o camina un poco antes de inmovilizarse. El macho mide unos treinta centímetros de altura a la cruz. Se la llama a veces gallina de los faraones, ya que tiene la corpulencia de una gallina. Pero el parecido se acaba ahí, ya que las patas son más largas que las del ave de corral. Tanto andando como corriendo, la avutarda mantiene el cuello estirado. Prudente, intenta escapar de los intrusos huyendo sin tomar impulso. Por la mañana y por la tarde es más activa y sale en busca de su comida, compuesta, como la de sus parientes, de insectos y semillas. No sólo frecuenta las sabanas, sino también las cercanías de las tierras cultivadas y las praderas. En la hembra, el tono gris de la cabeza queda limitado a la nuca, siendo la parte superior de color pardo finamente moteado. El vientre es blanco crema y el resto del plumaje se parece al del macho. No hace nido y pone los huevos en algún pequeño hueco o al abrigo de un pequeño matorral. Su coloración es una mezcla de leonado y verdoso, sobre el que destacan finas manchas rojizas y unas marcas más extendidas de color gris pardo. Común localmente, esta especie emite un grito bisilábico muy seco. En la época de la reproducción (que se sitúa entre julio y octubre en Senegal y Nigeria), el ave deja oír una especie de tos; esta llamada se parece a la de las demás avutardas. La avutarda de Senegal lleva una existencia solitaria o se une a pequeños grupos de 3 ó 4 individuos.

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