Azor

Terrible cazador de pichones

El azor, o más exactamente el azor de las palomas, es una rapaz que se parece mucho al gavilán, aunque tiene un tamaño muy superior. Es más difícil de observar que el gavilán, porque permanece más escondido. También escasea bastante más. Sin embargo, muchas veces se confunden ambas especies que, en efecto, son difíciles de distinguir, incluso para un ornitólogo experimentado, a causa de lo repentino de la aparición o desaparición de esta ave de presa. El azor caza en pleno día, pero parece que sus horas preferidas de caza son las que siguen a la puesta del sol. Se le ha visto capturar palomas torcaces dormidas, cuando ya era de noche. De todas las rapaces europeas es ésta, sin duda, la que posee los medios físicos más amplios en relación con su tamaño y la que más eficazmente los usa. Aliando la fuerza, la velocidad y la agilidad a una ciega determinación, el azor caza con un éxito casi total. Es rarísimo que falle una presa, porque incluso cuando ésta huye, el azor la sigue con tenacidad y acaba siempre por capturarla. Inmóvil en su puesto, la rapaz observa atentamente los alrededores. En cuanto aparece un pichón u otro pájaro, se lanza y arremete como un proyectil en dirección a su víctima. Nada sería capaz de detenerle; atraviesa follaje y monte bajo, con las alas casi cerradas, sin perder velocidad. La víctima es atrapada con las garras y muerta a picotazos. El azor despluma las aves y las devora en varias comidas, cuando se trata de pichones, cornejas o gaviotas. A las aves más pequeñas las devora sobre el terreno, lo mismo que a los pequeños roedores.

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