Barnacla cariblanca

Se distingue de las demás por su cara blanca

En el transcurso de los últimos veinte años, los efectivos de la barnacla cariblanca han conocido un aumento espectacular, pues han pasado de unos 30 000-37 000 individuos a 70 000-80 000 en 1977. Fácilmente reconocible por sus mejillas y frente blancas, esta barnacla es migradora y acude a pasar los inviernos a las costas de los Países Bajos, Escocia e Irlanda occidental. Las aves de Groenlandia van a Gran Bretaña, así como las del Spitzberg; las de Nueva Zembla, en el este, llegan hasta los Países Bajos. Parte de los lugares de reproducción a finales de agosto y principios de septiembre y efectúa el retorno hacia el norte en febrero y marzo. La llegada a los lugares de reproducción se ha observado en mayo. Una vez emparejadas las barnaclas, anidan en colonias formadas por algunas decenas de parejas, aunque a veces también lo hacen aisladamente. Sitúan el nido en una pendiente muy pronunciada, en la cornisa de un acantilado, con frecuencia a 200 ó 300 m de alto. En las islas, suele anidar más abajo con tal de que el lugar sea inaccesible al zorro polar. El nido es un hueco excavado en la tierra y tapizado de plumón. Se ocupan algunos todos los años, pero se ignora si es por los mismos pájaros. La hembra incuba sola y el macho se queda en las cercanías. Los dos adultos casi no comen durante la incubación y adelgazan mucho. Si pretendieran comer y se ausentasen frecuentemente, las gaviotas y otras aves, así como el zorro polar robarían en seguida los huevos. En julio las familias se reúnen en bandadas junto con los individuos que no se han reproducido. La barnacla cariblanca come las flores, hojas y ramillas del sauce.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *