Barnacla de Magallanes

Se distinguen dos subespecies

La especie propiamente dicha forma parte de un grupo de cinco aves sudamericanas caracterizadas por su pico estrecho, elevado, de laminillas laterales visibles, un cuello bastante corto y largas patas. Se parecen vagamente a las ocas, porque ramonean la hierba, pero su estructura y su silueta, así como sus costumbres, les diferencian claramente. De hecho, las «barnaclas» sudamericanas se encuentran más cerca de los patos que muchas otras anátidas. La barnacla de Magallanes está estrechamente emparentada con Chloephaga poliocephala y con C. rubidiceps. El macho y la hembra no tienen el mismo color. El primero es negro y blanco y su espejo (pluma de color fuerte que los patos machos tienen en las alas) es verde metálico. Este plumaje lo adquiere a la edad de tres años. La hembra, más pequeña, es de color rojo canela con rayas negras en el dorso y el vientre y sus patas son amarillas; en cambio, las del macho son negras. Las crías son de color gris claro y marrón oscuro. Todavía bastante común, la barnacla de Magallanes ha sido perseguida porque la acusaban de competir con los carneros comiendo hierba. Es un ave terrestre que anida a veces bastante lejos del agua, pero llevan a sus crías a lagos o estanques de las cercanías. Se le encuentra en llanura, en las colinas y mesetas hasta las estribaciones de los Andes. Cada pareja defiende un territorio y el macho vigila el nido, así como a las crías después de hacer eclosión. En Tierra de Fuego, la nidificación tiene lugar en octubre. A finales de febrero, la mayoría de las crías son capaces de volar. La migración comienza en abril y, a finales de mayo, ya se han ido todas las aves al norte, más allá de Río Negro. Los individuos aún inmaduros se quedan en bandadas.

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