Basilisco con casco

Los indígenas temen su «espíritu maléfico»

El basilisco con casco está extendido por la parte occidental del Ecuador y de Colombia meridional. Se encuentra a lo largo de los ríos que van a verter sus aguas al Pacífico, pero únicamente en su curso inferior. Este basilisco requiere un fuerte calor y una humedad saturada, que no encuentra más que en la llanura; por esto se le buscaría inútilmente en los contrafuertes de los Andes. En Ecuador, está particularmente extendido por el sistema fluvial del río Santiago y a lo largo de su afluente, el río Cayapas. En estas regiones, las poblaciones indígenas negras son muy supersticiosas. La gente teme al espíritu maléfico del «piande», como llaman ellos al basilisco con casco, y se oponen a que se le haga daño o a que se le capture. Quizá sea útil recordar aquí que los basiliscos son completamente inofensivos, aunque muy capaces de morder cruelmente la mano de quien quisiese cogerlos imprudentemente. A lo largo de los ríos ecuatorianos, la vegetación arborescente es tan opulenta que el sol no llega al suelo, y por esto el basilisco con casco vive en una semipenumbra casi permanente. Este lagarto suele permanecer en los árboles, cuyos troncos y ramas escala con tanta facilidad como si corriese por el suelo. Cuando aparece una rapaz de caza, este basilisco se deja caer al agua o se lanza ciegamente al vacío, para agarrarse a otras ramas y huir lo más rápido posible. Como sus congéneres, atraviesa los ríos corriendo por la superficie. Este es uno de los aspectos de su forma de vida que más intriga a los indígenas.

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