Blarina rabicorta

Segrega un veneno que paraliza a sus víctimas

El género Blarina incluye dos especies de musarañas de rabo corto que son propias del continente norteamericano. La representada en este ficha es uno de los insectívoros más extraños, pues lleva unas glándulas con veneno, hecho verdaderamente excepcional entre los mamíferos. Esta blarina rabicorta tiene las glándulas submaxilares modificadas en la mandíbula inferior. Normalmente, son las glándulas salivares, pero en este caso contienen neurotoxinas, un veneno que llega hasta la boca a través de diferentes canales. La mordedura de esta musaraña actúa sobre los animales mordidos produciéndoles una parálisis sumamente rápida. En los hombres, la mordedura del animal ocasiona un edema, persistiendo el dolor durante horas, llegando incluso a ser precisa una intervención médica inmediata. Aún no se sabe si la blarina rabicorta es sociable o más bien solitaria. En cautividad, y situados varios individuos en una jaula amplia, se ha observado que coexisten pacíficamente. ¿Será igual en la naturaleza? El hocico de esta blarina está muy desarrollado, así como los miembros anteriores. Ayudándose de la cabeza y las patas anteriores, cava en el suelo sus propias galerías, a diferencia de lo que suelen hacer casi todas las demás musarañas, que se contentan con ocupar las madrigueras construidas por los campañoles o los topos. Una de las particularidades de la blarina rabicorta es su aptitud para trepar. A veces se la ha visto cazando sobre los árboles y en los matorrales. Otra curiosidad de interés: no sólo devora insectos sino también pequeños vertebrados.

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