Boa constrictor

Asfixia a sus desgraciadas víctimas

La boa constrictor se cuenta entre las serpientes de mayor tamaño y más primitivas. Posee, en efecto, vestigios de miembros posteriores, que se aprecian en forma de dos pequeños apéndices situados a ambos lados de su cloaca. Es un reptil de cuerpo macizo que carece por completo de la gracia y la elegancia de una culebra. Sus fauces van armadas de numerosos dientes en forma de ganchos encorvados hacia atrás, que le permiten asir y sujetar su presa durante el tiempo que necesite para ingerirla. Existen varias especies de boa, algunas de las cuales miden poco más de 50 cm de largo. La boa es arborícola y pasa su vida enroscada en las ramas bajas de los árboles. Es una perfecta trepadora y los aficionados a las boas, que las tienen en cautividad, lo saben bien. Esta serpiente logra deslizarse en los lugares más inverosímiles, y nos preguntamos cómo se las arregla para lograrlo. La boa se alimenta exclusivamente de mamíferos vivos, a los que mata asfixiándolos. Muerde a su presa, y la envuelve con sus anillos con la rapidez del relámpago, y no afloja su abrazo mortal hasta que siente a su víctima inerte. Crece en seguida cuando se alimenta bien y puede convertirse en una compañera muy voluminosa tras algunos meses de buenos cuidados. La hembra pone de 20 a 50 huevos, que hacen eclosión en el momento en que salen del cuerpo maternal. Las pequeñas boas hacen gala de mal carácter desde que nacen. Sin embargo, se domestican en seguida. La boa constrictor adulta es peligrosa por las terribles mordeduras que inflige. No huye ante el hombre, sino que, por el contrario, intenta atacarle.

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