Boa de Madagascar

Si viviese en el mismo país que la boa canina, se las confundiría

El curioso boido malgache que presentamos aquí es pariente tan próximo de las boas caninas sudamericanas del género Corallus, que podría confundirse con ellas. Por otra parte, la boa de Madagascar figura, en muchas clasificaciones herpetoló-gicas, en el género antes citado. Es un ofidio de tamaño bastante grande, que puede alcanzar los 2,50 m al término de su lento crecimiento. Como la boa canina, esta especie es arborícola. No resulta fácil hablar de esta serpiente, ya que los naturalistas apenas han estudiado sus costumbres ni sus rasgos biológicos en su medio natural. Se sabe que su biotopo es la selva densa, de varios estratos y rica en lianas. Es igual de torpe que las demás boas de su grupo, por lo que no se digna moverse a menos que el hambre la espolee; es entonces cuando, tras cambiar de posición y estirarse, abandona su rama para ir en busca de víctimas. Caza pequeños mamíferos y pájaros, acechando su paso o sorprendiéndoles mientras duermen, ya que este reptil es, al menos parcialmente, nocturno. Captura también lagartos y gecos cuando tiene ocasión. Su modo de vida, más aún que el de la boa constrictor de Madagascar, es todavía enigmático. Se conoce esta especie, más que nada, por los numerosos ejemplares cautivos que los aficionados consiguen fácilmente en el comercio. Sin embargo, nada se ha publicado acerca de la vida de esta boa en su contexto natural. En varias regiones, los indígenas temen a este animal por creer que encarna a un espíritu maléfico.

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