Branta roja

El macho lleva un espléndido capuchón rojo vivo

De todas las aves palmípedas de Europa, la branta es sin duda la más hermosa. Sobre todo, el macho con su plumaje de boda merece esta distinción, ya que nada podría igualar el efecto de su cabeza adornada con finas y cortas plumas de un rojo resplandeciente. El extraño esplendor de las brantas seduce a todos los naturalistas aficionados. Entre finales de octubre y junio es cuando los machos lucen su más hermoso plumaje. El resto del año se conforman con un atuendo mucho más deslucido. Cuando nada, la branta roja flota muy alto, como una fúlica. A pesar de su cuerpo apelotonado y su aspecto pesado, la branta es muy ágil y vuela rápido. Es un pato buceador, que busca su alimento en las profundidades. Esto le permite mantenerse mucho más lejos de la orilla que la mayoría de los patos. El alimento de la branta roja consiste mayormente en algas y otros vegetales acuáticos, de los que engulle cantidades enormes. También suele comer caracoles y otros moluscos, así como renacuajos e insectos. La branta roja frecuenta las aguas dulces y tranquilas, y se la puede ver más a menudo en los lagos y en los grandes estanques. Evita las aguas demasiado frías y el agua de mar. Las parejas se forman en cuanto empieza la primavera y el macho hace la corte asiduamente a su elegida, pavoneándose alrededor de ella. A menudo debe pelear con rivales, ya que en esta ave los machos superan en número a las hembras. Las patas construyen su nido sobre el suelo y lo camuflan cuidadosamente.

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