Buitre de El Cabo

Un carroñero perfecto

Se considera a veces al buitre de El Cabo como una especie de pleno derecho, otras, como simple subespecie del buitre leonado, al que se parece mucho. Duerme y anida en las montañas sudafricanas, pero se desplaza a las llanuras para buscar su comida, sin llegar nunca hasta los desiertos. Cuando a lo largo de la mañana el aire se ha calentado suficientemente, los buitres emprenden el vuelo y recorren grandes distancias hasta encontrar un cadáver. A veces atacan animales vivos (particularmente ovejas), pero no es frecuente; la víctima al permanecer totalmente inmóvil puede dar la impresión de estar muerta, lo cual explicaría el ataque. Alrededor de unos restos, los buitres de El Cabo presentan una jerarquía de duración pasajera comparable a la del buitre leonado de España. Los más hambrientos caminan a paso de marcha, con las alas entreabiertas y el cuello estirado, mientras los restantes les ceden el sitio hasta que se sienten hambientos a su vez. En los bolos alimenticios regurgitados por los buitres de El Cabo se han encontrado materias vegetales. Parece que tales materias son tragadas accidentalmente, a la vez que jirones de carne, o que provienen del estómago de los cadáveres. Las colonias de los buitres de El Cabo reúnen entre seis y cien parejas o más. Estas aves construyen el nido en una comisa resguardada; emplean ramitas, hierbas secas que recogen por los alrededores o que roban en nido vecinos. Esta labor puede durar dos meses. La puesta se efectúa entre abril y julio. Se supone que ambos adultos se ocupan de la incubación.

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