Buitre leonado

Es capaz de volar horas enteras sin mover las alas

He aquí a uno de los campeones indiscutidos del vuelo planeado. El buitre leonado pasa los días en busca de su pitanza, volando incansablemente sobre las sabanas y los campos. Sus alas, extremadamente largas y anchas, le permiten practicar el vuelo planeado con un éxito inigualado en el mundo de las aves. Sólo el albatros puede rivalizar con sus hazañas, pero usando una técnica diferente. El buitre leonado es una de las mayores rapaces del Viejo Mundo. Está emparentado con el águila, pero se distingue de ella a primera vista por su aspecto, por su cabeza y su cuello desguarnecido de plumas, que están reemplazadas por un plumón corto, por su curiosa forma de andar y sobre todo por sus costumbres alimenticias. Contrariamente a las águilas, que cazan y devoran las presas que han capturado, los buitres, por su parte, se contentan con festejar sobre los cadáveres y se alimentan de carroña. El buitre leonado tiene una vista extraordinariamente desarrollada, que le permite descubrir la presencia de un animal muerto a muchos kilómetros, y ésa es la razón principal de sus evoluciones a gran altura, que le facilitan la observación de una gran superficie de terreno. Su pico ganchudo es muy fuerte, lo que le es indispensable para desgarrar el cuero de los grandes cadáveres y arrancar jirones de carne, que engulle con ayuda de su lengua rasposa. El buitre permanece posado durante las primeras horas del día y no emprende el vuelo hasta que el sol comienza a calentar la atmósfera. Vuela entonces en búsqueda de corrientes ascendentes y se deja llevar por ellas describiendo amplios círculos, como lo haría un planeador.

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