Calma

No se alimenta como otras babosas de mar

Tentáculos pequeños, base ancha, papilas dorsolaterales sujetas a una base cilindrica y reunidas en 7 u 8 formaciones, cada una compuesta de varios elementos, toda de color pálido y con la parte terminal de las papilas más clara: éstas son las características de este pequeño caracol marino sin concha, pariente de las eólidas. Es un molusco relativamente común en las costas europeas, donde suele encontrarse en las zonas herbosas, debajo de las piedras o entre los zarcillos de las laminarias, donde generalmente suele agruparse con otros individuos sobre las puestas de los peces. En efecto, busca su alimento entre los huevos de gobios, blénidos e incluso de sepias. Esta modalidad de nutrición es muy original: el hecho de no alimentarse de cnidarios, como la mayoría de las babosas de mar, es causa de que esta especie haya sufrido transformaciones especiales. Debido a esta evolución en el régimen alimenticio, las bolsas de las papilas dorsolaterales, en las que normalmente el animal debiera almacenar las cápsulas urticantes de sus presas, al ser inútiles han desaparecido. Por otra parte, se ha producido una modificación de la rádula al sufrir los dentículos una regresión: todavía pueden observarse algunos dentículos normales en el extremo pero, en conjunto, el órgano de esta especie ha pasado a ser una cinta ornamentada con muescas, una especie de sierra, sierra con la que la calma desgasta la envoltura de los huevos. Una de las transformaciones más sorprendentes es la carencia de ano; su tubo digestivo es un verdadero callejón sin salida.

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