Calosoma sycophanta

Ha desempeñado un papel en la lucha biológica

Presente en diferentes biotopos, bosques, campos, jardines, eriales, en la llanura y en la montaña hasta los 1500 m (rara vez más), este hermoso insecto es uno de los mejores auxiliares de los forestales que tratan de reducir los daños causados por algunas plagas. En efecto, al contrario que muchos otros carábidos, pasa mucho tiempo sobre los árboles, ya que vuela y trepa muy bien. El adulto hace eclosión a finales del verano o en otoño, se aparea y pone en la primavera del siguiente año. La larva, de color negro, vive en los árboles y penetra en los capullos de seda tejidos por las orugas procesionarias del pino y del roble; allí causa estragos, igual que el insecto adulto que puede matar a varias presas una tras otra. En un solo verano, una calosoma destruye así entre 200 y 400 orugas. Entre las orugas consumidas están también las de la monja y el gusano de seda. Se trata generalmente de orugas velludas. La calosoma sigue las variaciones de. abundancia de estos insectos defoliadores; en efecto, se ha podido comprobar que abunda cuando sus presas son numerosas y desaparece cuando escasean. Por considerarla un insecto beneficioso, se ha introducido en Norteamérica y en otros países para luchar contra diversas mariposas nocivas. Pone los huevos en el suelo, en el mes de junio. Su desarrollo dura de 3 a 14 días y la ninfosis ocurre también bajo tierra. Desde la fase de huevo a la de imago (insecto perfecto) transcurren generalmente uno o dos meses. La calosoma caza no sólo de día sino también durante parte de la noche. Ocasionalmente, también atrapa abejorros y saltamontes verdes.

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