Cangrejo violín

Agita su larga pinza a guisa de estandarte

Se conocen muchas especies de cangrejos violín, llamados también cangrejos barrilete. Viven en las playas arenosas y en los cenagales que deja al descubierto la marea baja. La mayoría de los cangrejos violín están adornados de vivos colores. El macho posee dos pinzas muy diferentes una de otra, mientras que una es normal, la otra es de dos a cuatro veces más grande y muy abultada, constituyendo una especie de caja de resonancia. El cangrejo violín macho es muy sensible a las vibraciones sonoras. Esta pinza desmesurada le sirve para señalar su presencia y su minúsculo territorio a sus vecinos y rivales. Agita su pinza en el aire haciéndola castañetear periódicamente. Este chasquido seco, repetido por miles de cangrejos asentados en una playa pequeña, produce un ruido bastante característico. Cada cangrejo cava su propio agujero en el que vive solo. Sale de él, especialmente en la bajamar, pero nunca se aparta mucho, si no es para expulsar a un vecino o para cortejar a una hembra. Al menor peligro, desaparece en su guarida para no salir ya durante un buen rato. El cangrejo violín, como todos los demás cangrejos costeros, tiene muchos enemigos, tanto mamíferos como aves. Estos esperan que baje la marea para lanzarse sobre los cangrejos y comérselos. Cuando vuelve a subir la marea, cada cangrejo violín hace un pequeño disco de barro que coloca sobre su espalda. Cuando entra en su agujero, el tapón de barro cierra perfectamente la madriguera, en cuyo interior el cangrejo, debidamente provisto de oxígeno, espera pacientemente a que el agua se retire de nuevo.

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