Caprella

Nada con la cabeza hacia abajo

Debido a la falta de caparazón y al aplastamiento lateral de su cuerpo, la caprella está considerada como un crustáceo de la clase de los Anfípodos, en la que $e incluyen unas 3600 especies. Los Caprélidos son seres sorprendentes cuyas formas recuerdan a la mantis religiosa. Su cuerpo está compuesto por una serie de segmentos muy alargados. Las antenas y las patas (menos numerosas que en la mayoría de los crustáceos) terminan en unos potentes ganchos, gracias a los cuales pueden fijarse con firmeza. En algunos lugares las caprellas son llamadas también camarones (nombre con el que a menudo se designan diversos crustáceos). Habitan tanto las zonas de algas del canal de La Mancha y del océano Atlántico como el mar Mediterráneo. Están en continuo movimiento, ofreciendo un espectáculo verdaderamente cautivador. Sus lentos desplazamientos pueden compararse a los de otros animales muy diferentes, las orugas geómetras, aunque es menos grotesco, pues contrasta mucho con la gracia y elegancia de las contorsiones y cabriolas que realizan. Nadan con la cabeza hacia abajo y las patas proyectadas hacia lo alto, dibujando con su cuerpo una especie de S. En la hembra se distingue el marsupio, situado bajo los dos últimos segmentos torácicos. Se trata de una especie de bolsa incubadora donde los huevos (cuya closión se produce en una fase muy avanzada) se desarrollan con toda seguridad. Después de su nacimiento, las crías, provistas de todos los correspondientes apéndices, permanecen enganchadas al cuerpo de la madre. Resulta muy atractivo verlas suspendidas con los ganchos de las patas posteriores, mientras mantienen su cuerpo en continuo movimiento.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *