Cárabo negro

Un gran insecto cazador

El cárabo negro es la mayor especie de la familia que vive en Europa. Está bastante desigualmente distribuido y puede ser muy escaso en algunas regiones o, por el contrario, bastante abundante en otras. Por ejemplo, jamás se le ha visto en las Islas Británicas. En la forma, el cárabo negro se parece exactamente al cárabo dorado o jardinero. Es totalmente negro y la superficie de sus élitros presenta un relieve muy característico que se distingue claramente. Gomo los demás cárabos, el negro es un cazador encarnizado. Podríamos comparar a los cárabos con las rapaces entre las aves y con los carnívoros entre los mamíferos. Estos insectos pasan el tiempo corriendo por el suelo buscando presas. Su apetito es insaciable y se precipitan ávidamente sobre todo aquello que se mueve. El cárabo negro dispone de un par de mandíbulas curvadas hacia el interior y movidas por potentes músculos. Si le dejamos que nos agarre un dedo, el insecto aprieta con todas sus fuerzas y no resulta empresa fácil librarse de un cepo de tal naturaleza. La velocidad de la carrera del cárabo es notable; gracias a sus largas patas, cubre grandes distancias en una jornada. Puede vérsele mientras dura el buen tiempo, pero parece que los días finales del mes de agosto son los más propicios para observarle. Lo encontramos en los campos decultivo, bajo las piedras, los montones de leña o los almiares. Se desconocen los detalles relativos a su biología y, en particular, a su reproducción y parece que la especie no ha podido ser reproducida y criada aún en cautividad.

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