Cárabo

Es útil porque destruye los insectos parásitos de los jardines

Existen varios miles de especies de cárabos, que forman la gran familia de los carábidos y cuya distribución cubre toda la tierra. La gran mayoría de estos coleópteros es de pequeño tamaño, con colores pálidos. Sin embargo, un cierto número de cárabos se distinguen por su coloración viva y tornasolada, adornada de reflejos metálicos. Estos cárabos, que son también de gran tamaño, están muy solicitados por los coleccionistas, que no dudan en organizar verdaderas expediciones de caza en las regiones habitadas por estos insectos, o en pagar elevados precios para procurarse algunos ejemplares. Así, no es extraño que muchas razas locales, de entre las más espectaculares, estén actualmente amenazadas de extinción. Desgraciadamente es imposible tomar medidas de protección eficaces para salvaguardarlos. Varios especialistas piensan que algunos cárabos del mediodía de Francia prácticamente ya han desaparecido. El cárabo dorado, conocido por el nombre de jardinero, es un precioso auxiliar del horticultor. Como todas las especies de cárabos, es exclusivamente carnívoro y se alimenta de todo tipo de insectos e invertebrados, entre los que hace verdaderos estragos. Es insaciable y devora vivas a sus presas, sujetándolas firmemente con la tenaza mortal de sus largas pinzas. La larva del cárabo es igualmente carnicera y se desarrolla en el suelo. Los cárabos segregan un líquido tóxico, viscoso y acre cuando se les molesta. Es un arma química de disuasión, muy eficaz contra sus enemigos.

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