Carácido dragón

Un dragón muy solícito con su compañera

Los tetras sudamericanos de la subfamilia de los Glandulocaudinos tienen en común, como su nombre indica, glándulas especiales en la aleta caudal, destinadas al parecer a atraer a las hembras gracias a las sustancias odoríferas que segregan. Cierto número de especies presentan además órganos más o menos complejos que sirven de señuelo y también están destinados a atraer la atención de las hembras. Todo ello a veces se complementa, en particular en los machos viejos, con unos ganchos que arman en el extremo de algunos radios de la aleta anal. Estos «espolones» sirven para aferrar a la hembra durante el acoplamiento. En efecto, la fecundación es interna. El macho deposita un espermatóforo en las vías genitales de la hembra, la cual puede luego efectuar la puesta sin la presencia del macho. Los Glandulocaudinos también reciben el nombre de «tetras croantes» por el ruido que algunas especies son capaces de emitir. Señalemos igualmente que el macho del verdadero Corynopoma posee, como prolongación de los opérculos, hacia atrás, unos curiosos apéndices en forma de remos cortos que desempeñan un papel en el proceso de fecundación. En cuanto al carácido-dragón, del género Pseudocorynopoma, que no posee esos extraños accesorios operculares, se caracteriza por tener el pecho y el abdomen en forma de quilla cortante y tiene la aleta dorsal situada en la segunda mitad del dorso. En el macho, los primeros radios de las aletas dorsal y anal son filamentosos. En la naturaleza, este pez frecuenta aguas relativamente frescas, en las que a veces desciende la temperatura hasta los 15 °C.

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