Carácido giboso

El primero de una serie inagotable

El carácido giboso puede ser considerado como la especie tipo de la inmensa familia de los Carácidos, a la que ha dado su nombre. En efecto, fue el primero de los carácidos que, en 1758, recibió un nombre latino. Es un carnicero de dientes muy agudos, colocados en dos filas en el premaxilar. El nombre del género en latín significa «empalizada», por alusión a la configuración de su dentadura. Recordemos que los carácidos son Cipriniformes provistos de dientes, al menos en su juventud, mientras que los ciprínidos propiamente dichos no los tienen en absoluto. El perfil abombado del dorso del carácido giboso es característico y explica el nombre de la especie. Las aletas pectorales están poco desarrolladas; en cambio, la aleta anal es muy larga y tiene aleta adiposa —dos características comunes de todos los carácidos junto con la dentición—. El cuerpo es además ligeramente translúcido, como en la especie cercana llamada carácido de Condé. En la naturaleza el carácido giboso abunda en toda la cuenca del Amazonas. Prefiere las aguas tranquilas y acecha a sus presas escondido entre la vegetación. En su postura de acecho, mantiene el cuerpo ligeramente inclinado hacia abajo y, sin embargo, la boca queda horizontal, debido a una especie de fractura del eje del cuerpo al nivel del cuello. Así espera dispuesto a lanzarse sobre todo lo que se mueva. Importado a principios de siglo como pez de adorno, el carácido giboso no es muy apreciado actualmente porque ahora se dispone de muchas otras especies más transparentes o con más colorido que él.

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