Caracol de jardín

Tiene un dardo en forma de flecha

Ninguna especie de caracol está tan extendida y es tan conocida como el popularísimo caracol de jardín. El atractivo de su concha, adornada con hermosos colores amarillos, rosas o rojizos, con líneas helicoidales negras o pardas, hace de este molusco uno de los principales objetos de colección de los niños. El caracol de jardín es menos buscado para fines culinarios que las otras especies como el caracol de las viñas a causa de sus diminutas dimensiones. La variación individual del colorido y de la ornamentación de su concha es muy amplia. El caracol de jardín es más bien nocturno y durante las horas de oscuridad abandona su escondrijo reptando en busca de comida. Es vegetariano y se alimenta principalmente de hojas diversas, prefiriendo las ortigas, cuyos pelos venenosos no teme. A veces absorbe materias animales, como por ejemplo un cadáver de lombriz. Cuando amanece, el caracol de jardín vuelve a su cobijo, escondiéndose en el fondo en espera de la llegada de la noche. Sin embargo puede vérsele durante el día, cuando llueve y el cielo está oscuro. Como los demás caracoles, es hermafrodita, pero la fecundación se efectúa por copulaciones de dos individuos. Antes de acoplarse, uno de los caracoles clava un estilete muy duro en forma de lanceta o de punta de flecha, en la carne de su pareja para invitarle a la cópula.

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