Cariba colorada

El rascado de las escamas denticuladas produce un silbido agudo

El color de fondo más típico de la gariba colorada es el gris amarillento o parduzco. Existen muy hermosos especímenes de color rosa con manchas de color gris azulado que justifican el nombre de la especie. Esta víbora frecuenta las pendientes rocosas y los terrenos accidentados, así como las zonas arenosas y desérticas. Llega hasta ios 800 m de altitud. En primavera, y durante el día, se la puede encontrar sobre las piedras. Por el contrario, en verano, al estar éstas demasiado calientes, no se detecta su presencia en dicho entorno. Probablemente busque agujeros y grietas más profundas. La resistencia de la gariba colorada a la deshidratación está en relación directa con su preferencia por un microclima relativamente seco. En libertad, su régimen alimenticio es poco conocido. En cautividad acepta lagartos, pájaros y ratones; las crías comen insectos (grillos, sobre todo) y pequeños lagartos. Tras capturarlos, algunos especímenes han regurgitado ranas y sapos. Esta víbora utiliza como principal medio de locomoción el desplazamiento lateral, utilizado por muchas serpientes del desierto y que resulta muy eficaz y rápido sobre la arena. En posición de defensa se enrolla en forma de media luna con la parte cóncava dirigida hacia el agresor, la cabeza al centro, inmóvil y dispuesta a morder. Frotando sus escamas unas contra otras, emite un ruido que recuerda al silbido de una serpiente. La gariba colorada excava en la arena con su cabeza para ocultarse o depositar sus huevos.

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