Carpa japonesa

Rivaliza en popularidad con el pez rojo

Si el pez rojo está extendido por todo el mundo actualmente, es sin duda porque es el pez de adorno más fácil de criar; sus variedades modernas no se parecen ya en absoluto a su forma ancestral salvaje. Con la carpa japonesa ocurre más o menos lo mismo. Desde la antigüedad, la carpa ha sido siempre un pez comestible, apreciado por el sabor de su carne blanca. Sin embargo, los criadores nipones se dieron cuenta, hace muchos siglos, que de vez en cuando aparecían individuos curiosamente coloreados en los criaderos. Tuvieron la prudencia de aislar a estas carpas aberrantes y criarlas, no para venderlas en el mercado, sino con fines ornamentales. Por su papel sagrado, este pez goza de una admiración sin igual en el Imperio del Sol naciente y los criadores obtuvieron numerosas razas o variedades artificiales. La mayoría de estas variedades, a veces dotadas de colores tan extraños como espléndidos, provienen de mutaciones genéticas espontáneas. Poco a poco, los criadores cruzaron diferentes carpas entre sí para obtener productos estables. Actualmente, las carpas “ho-haku” del Japón se exportan a todo el mundo. Entre las variedades más notables, es preciso citar a la “yama-buki-ogon”, de cuerpo totalmente dorado, la “ko-haku”, de lomorojo-bermelíón con los flancos y el vientre blanco puro, la “taisho-sansho-ku”, tricolor: negra, roja y blanca. Respetuosos con la forma armoniosa natural de la especie, los criadores japoneses evitan crear carpas monstruosas, como hicieron los chinos con el carasio.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *