Casíopea

Una pequeña medusa que vive de! revés...

Las medusas del orden de las rizos-tomas son de origen muy antiguo, puesto que ya existían en la era secundaria, en el Jurásico superior. Los “moldes” fósiles, extremadamente escasos, sólo pudieron formarse bajo unas condiciones excepcionalmente favorables, ya que el cuerpo de las medusas no tiene ninguna parte dura susceptible de dejar una huella bien definida. Desde su temprana juventud, la casiopea lleva una existencia libre y se desplaza como las demás medusas acalefas. Pero cuando alcanza unos 2 cm de diámetro, se inmoviliza en el fondo de las lagunas y se adhiere a él por el lomo, por la parte superior de la umbrela. Se sujeta tan firmemente que las corrientes no pueden arrastrarla. En esta posición invertida, agita sus ocho tentáculos bucales unas veinte veces por minuto, asegurándose así su abastecimiento de oxígeno y comida a la vez. Las rizostomas no tienen una sola boca, sino muchas pequeñas aberturas bucales que están comunicadas con la cavidad gástrica por canales cuyas paredes extensibles pueden permitir el paso de presas relativamente voluminosas. La casiopea come pequeños crustáceos (copépodos, anfípódos, protozoos y otros organismos planctónicos. Su densidad es a veces tan elevada que se encuentran centenares o millares de individuos unos junto a otros en el cieno. Este tipo de medusa presenta, pues, un curioso ejemplo de paso a la vida sedentaria a partir de la edad adulta. Las diferentes especies de Cassiopeia se caracterizan por el aplastamiento de su umbrela, que está desprovista de protuberancia central.

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