Centolla

Un cangrejo de largas patas endebles

La centolla es un crustáceo muy extendido por el Atlántico y el Mediterráneo. Es uno de los mayores cangrejos de las aguas europeas, únicamente sobrepasado en volumen por el cangrejo pato. A la centolla se le llama en Francia «araña de mar» a causa de sus largas patas y de su duro caparazón, guarnecido de fuertes espinas. En realidad, este crustáceo no se parece tanto a una araña. La especie aquí representada es la centolla grande, Maiasquinado. Su carne es comestible, pero se la estima poco a causa del contenido utilizable de las pinzas y del cuerpo, prefiriéndose, a efectos culinarios, el cangrejo pato. Como los demás cangrejos, la centolla se alimenta de toda clase de detritus animales, que recoge del fondo. Vive entre 30 y 200 m de profundidad, pero frecuentemente pueden verse algunos de estos crustáceos en la marea baja. La centolla se desplaza con lentitud y confía más en su camuflaje natural que en sus posibilidades de huida para escaparse de sus enemigos. Los especialistas piensan que la lentitud de movimientos de este animal está en relación directa con el contenido particularmente elevado de magnesio en su sangre. Se sabe, efectivamente, que las sales de magnesio ejercen una cierta acción anestésica. El contenido de sales de magnesio del organismo de este crustáceo equivale al del agua de mar. Este animal es incapaz de adaptarse fisiológicamente al agua dulce, ya que perdería todas las sales de su sangre. En la época de la reproducción se encuentran enormes concentraciones de centollas en algunos lugares.

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