Cerdo marino

También se le llama centrina

De todas las espedís de tiburones, el cerdo marino es una de las más notables por su extraña forma, incluso es difícil reconocer su pertenencia al grupo de los tiburones. Su lomo, muy abombado, y que lleva una curiosa aleta dorsal, así como el extraño aspecto de su cabeza, hacen del cerdo de mar un animal muy particular. Los especialistas han creado una familia propia, los oxinótidos, únicamente para la especie del cerdo de mar. Este tiburón, de tamaño muy pequeño, está ampliamente distribuido por los océanos y mares del mundo. Se le encuentra con bastante frecuencia en el golfo de Gascuña, en el Mediterráneo y a lo largo de las costas atlánticas. Antes se creía que los cerdos marinos capturados a la altura de Australia y de Nueva Zelanda pertenecían a especies distintas, pero de hecho se ha visto que se trataba de una sola y misma especie. Bajo el hocico, muy obtuso, se abre la boca, bastante pequeña pero armada con numerosos dientes afilados, en forma de dientes de sierra. Están inclinados hacia el interior, lo que permite al cerdo marino retener los peces de los que se alimenta. El cerdo marino vive en los alrededores de las costas y se mantiene preferentemente en las aguas poco profundas, entre 30 y 300 m. Frecuenta los fondos cenagosos, sobre los que descansa, invisible por la coloración marrón o gris oscura de su cuerpo. Se conocen bastante mal la biología y las costumbres de este animal, ya que se han interesado por él muy pocos zoólogos. A veces se pesca al cerdo marino, que se coge fácilmente en las redes de fondo cebadas con pequeños peces.

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