Chaetopterus

El arte de permanecer en casa

Los quetoptéridos están totalmente aparte en el orden de los Anélidos sedentarios por su morfología muy particular, adaptada a una forma de vida especial. Estos animales viven en un tubo en forma de U que han cavado en la arena o el cieno. Este tubo está cubierto en su interior de una substancia que segrega el gusano y que tiene la consistencia del pergamino. Este forro se estrecha en los extremos del tubo, reduciendo los orificios. El chaetopterus no sale nunca de su tubo. Tiene que comer y respirar en el interior de este conducto casi cerrado. Por ello tiene segmentos que se han modificado mucho con relación al tipo corriente de los anélidos y que se han adaptado para asegurar las funciones vitales en unas condiciones tan particulares. La solución que ha encontrado el chaetopterus ha sido crear, gracias a las paletas dorsales muy ensanchadas con algunos segmentos del centro del cuerpo, una corriente de agua en el interior del tubo, que le aporta las partículas alimenticias y el oxígeno que absorbe por toda la superficie del cuerpo. Además, el primer segmento de la región central tiene dos amplias expansiones que se dirigen hacia la parte delantera del cuerpo. Segregan y sostienen una especie de red de mocos que se encuentra así tendida a través de la corriente de agua y detiene las partículas alimenticias. Cuando la red está llena, el animal se la lleva a la boca y se la traga mientras se va formando otra nueva. La familia de los quetoptéridos presenta fenómenos de fosforescencia par-cularmente marcados y frecuentes.

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