Chimpacé enano

El menos conocido de los póngidos

De todos los primates el chimpancé es el más próximo al género Homo. Además, hay que reconocer que su pequeño pariente, el chimpancé enano, comúnmente llamado «bonobo», se acerca todavía más a nuestra propia especie, dada su facultad para intercambiar su sangre con la nuestra sin que se produzca rechazo. Los cromosomas del bonobo, en número de 48, difieren mucho de los del chimpancé grande. El descubrimiento de este chimpancé es reciente, data de 1929. Fue el zoólogo alemán E. Schwarz quien descubrió la especie a partir de un cráneo. En su época, el hecho pasó prácticamente desapercibió a pesar de que el bonobo ya vivía en cautividad, incluso antes de haber sido identificado: en el zoológico de Amsterdam hubo un ejemplar macho, llamado «Mafuca», de 1911 a 1916. Los miembros del chimpancé enano son largos y delgados, parecidos a los de los gibones. La piel de la cara es negra, el pabellón de las orejas es muy pequeño y está medio escondido debajo de las largas patillas. Por su modo de mover las manos y de ponerse en cuclillas sobre los talones, como el hombre primitivo, el bonobo difiere profundamente del chimpancé. Es un primate que habita en las selvas y se desconocen tanto sus costumbres como su biología. En Zaire su carne es muy apreciada. El bonobo vive en grupos de 20 a 40 individuos, es terrestre y se desplaza velozmente entre la vegetación. Trepa ágilmente y cada noche construye un nido para dormir, situado en un árbol a bastante altura. En la actualidad, sólo unos pocos parques zoológicos cuentan con estos chimpancés enanos.

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