Cicindela común

Atrapa enseguida cualquier pequeño insecto que se le acerque

Si en un hermoso día de verano un paseante camina por una zona arenosa y árida y ve que, ante su presencia, emprende el vuelo un coleóptero con la misma rapidez de una mosca, lo más posible es que sea una cicindela común. El color, verde tornasolado, y las diminutas manchas amarillas que adornan sus élitros la diferencian de su congénere de tegumento broncíneo, la cicindela silvícola. Igual que los cárabos, de quienes es pariente muy cercano, la cicindela común vive alimentándose de pequeñas presas que encuentra explorando en el suelo. Pero, a diferencia de sus parientes, no teme al calor ni a la sequedad, ya que se le encuentra a menudo en las zonas más expuestas al sol. La larva de la cicindela común, también carnívora, sólo caza al acecho. Su vivienda es un pocito excavado en la arena y que puede alcanzar una profundidad de varias decenas de centímetros. Por él se desplaza de arriba abajo y viceversa; se afianza en las paredes como lo hacen los alpinistas cuando se apoyan en la espalda para subir por una chimenea. Para ello, nuestra larva se ayuda de un arma consistente en un par de ganchos situados sobre la cara dorsal de su 5.° segmento abdominal. La larva presenta además otra particularidad: el primer segmento del tórax, ancho y plano, sirve al igual que la cabeza con mandíbulas abiertas para tapar el orificio del pozo. Los insectos que circulan por las inmediaciones no se percatan de su presencia y la larva los atrapa rápidamente arrastrándolos hacia el fondo, donde los devora. La cámara donde se produce el sacrificio permanece limpia pues la cicindela retira siempre los restos de su comida.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *