Cicindela

Se escapa tan rápidamente como una mosca

La cicindela es amiga del sol, y sería inútil intentar la búsqueda de este maravilloso y pequeño coleóptero con cielo cubierto. Existen varios centenares de especies, ampliamente distribuidas por todos los continentes, pero abundan particularmente en los países cálidos y secos. Las cicindelas están emparentadas con los cárabos, con los cuales se les clasificaba antiguamente, antes de constituir para ellas la familia de los Cicindélidos. Provistas de largas patas, las cicindelas son ante todo insectos terrestres, que corren por el suelo con una rapidez poco común. Cuando su velocidad no parece bastarles para ponerse a salvo, las cicindelas echan a volar rápidamente, con un vuelo tan rápido y zumbón como el de una mosca. Constituyen una excepción entre los coleópteros, que por regla general se muestran más bien reacios a volar, o deben desplegar laboriosamente, sus alas motrices, escondidas bajo las fundas de los élitros. En Europa existen varias especies de cicindelas. Se encuentran estos insectos en lugares bastante secos, donde el suelo terroso y ligero aparece entre las gramíneas y matorrales. Este es su biotopo predilecto. Como sus parientes los cárabos, las cicindelas son carnívoras y viven de la caza que dan a todos los demás insectos, por lo cual reciben también el nombre de escarabajos cazadores. Agarran a sus presas con sus enormes mandíbulas cuya extremidad es una punta afilada. En primavera, la hembra cava una madriguera, que se hunde verticalmente en el suelo, hasta 20 ó 30 cm de profundidad; al fondo, una pequeña habitación le sirve de guarida. Es en ella donde pone sus huevos y donde se desarrollan las larvas.

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