Clavelina

Una fantasía artística de la naturaleza

La clavelina es una de las más gráciles y elegantes criaturas marinas. Parece enteramente una obra maestra realizada por un genial soplador de vidrio. Sus pequeños tubos o urnas son de una gracia y delicadeza incomparables. La clavelina pertenece a la clase de los Ascidiáceos y constituye colonias más o menos extensas, cuyos individuos están unidos entre sí por un tejido de estolones o latiguillos que forman una maraña inextricable. Se han descrito varias decenas de especies de clavelinas, cuya distribución es bastante amplia en los mares y océanos del globo. La especie aquí ilustrada, Clavelina lepadiformis, vive tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo. Se ha convertido en un sujeto clásico de estudio en los cursos de zoología marina, puesto que el examen de la clavelina permite el estudio de la estructura de los tunicados. También es entre todas las ascidias, la mejor estudiada por los especialistas en cuanto a las modalidades de reproducción. La clavelina se desarrolla particularmente sobre las rocas próximas a la costa y en los altos fondos rocosos, que a veces albergan a innumerables colonias. La reproducción de la clavelina puede hacerse por gemación sobre los estolones emitidos por la “madre”, pero también de forma sexuada: en este caso, minúsculas larvas provistas de un flagelo emergen de la cavidad incubadora materna. En las aguas frías de Europa septentrional, la clavelina inverna en estado de brotes o yemas, que se desarrollan rápidamente en cuanto la temperatura del agua sube en primavera.

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