Clío

Un pequeño y voraz caracol marino sin concha

Algunos gasterópodos se han adaptado a una vida pelágica en la superficie del mar Resulta, pues, esencial para ellos aumentar su sustentación dentro del líquido elemento con el fin de disminuir el proceso de hundimiento. Puesto que su espesa concha constituye un elemento inútil para una vida de tal naturaleza, tiende a desaparecer. Ese es el caso de las especies del orden de los gimnosomados, desprovistos de concha o que presentan una simple reliquia de ésta. El clío está bien adaptado para la natación: al no poseer ningún tipo de concha ha podido conquistar su sitio en alta mar, gracias a la transformación de su pie en aparato natatorio cuyos dos lóbulos le permiten desplazarse activamente. Chone hmacina es la especie más común en los mares fríos del hemisferio Norte. En el hemisferio Sur le sustituye la Clione antàrtica. Normalmente puede observarse al clío en bancos numerosos en ciertas épocas. Es uno de los raros gasterópodos depredadores que se alimenta prácticamente de una única especie, otro minúsculo gasterópodo del grupo de los tecosomas, Spiratella helicina. Uno y otro son, por otra parte, la presa predilecta de las ballenas de barbas. Tres pares de conos bucales rodean a la boca del clío, por la que pueden ser desenvainadas unas bolsas con ganchos que permiten desgarrar a las presas Los gimnosomados respiran habitualmente gracias a una branquia lateral y otra terminal; sin embargo, Chone limacina presenta la particularidad de carecer de ellas, efectuándose los intercambios respiratorios directamente a través de la piel

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *