Cobra de cuello negro

Es capaz de escupirnos el veneno a la cara

La cobra forma parte de las criaturas más impopulares de las regiones tropicales de Asia y Africa. Es una serpiente muy peligrosa, que, probablemente, ha acortado más vidas humanas que ninguna otra especie. Existen varios géneros de cobras, pero todas poseen un veneno muy activo y temible. Algunas cobras tienen costumbres diurnas, pero la mayoría son nocturnas y salen de su refugio al oscurecer. Son serpientes bastantes perezosas, que reptan lentamente por el suelo buscando sus presas. Sin embargo, cuando se asustan, pueden alcanzar una notable velocidad. Su régimen alimenticio consiste en pequeños mamíferos, pájaros y aves de corral; una especie sudafricana devora a otras serpientes. Cada cobra se dedica a víctimas adaptadas a su tamaño, lo que hace muy amplia la selección de criaturas atacadas por estos reptiles, los más cortos de los cuales miden 1,50 m mientras que otros, como la cobra india, pueden sobrepasar los 3 m. Como todas las serpientes venenosas, las cobras inyectan su veneno en el cuerpo de sus víctimas por medio de dos dientes especiales. La mayoría de las serpientes venenosas tienen estos dientes atravesados por un fino canal. La cobra de cuello negro ha alcanzado un alto grado de perfección: el canal de sus dientes venenosos se abre por la parte de delante, lo que le permite escupir su veneno, soplando fuertemente, hasta 3 m de distancia y acertar de lleno en el blanco. Este veneno causa espantosas quemaduras en la cara, acarreando la ceguera cuando la persona atacada no puede lavarse inmediatamente los ojos.

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