Cochinilla acanalada

Es un azote para los cultivos tropicales

La cochinilla acanalada, de la que se conocen más de cincuenta especies, es uno de los devastadores más peligrosos para los cultivos y más particularmente para los huertos. Sin embargo, no todas las cochinillas son nocivas, y una de ellas es la proveedora de toda la laca utilizada en el mundo, antes del advenimiento de los colorantes sintéticos. En algunos casos, las icenas pueden ser incluso benéficas, ya que destruyen las especies vegetales que por desgracia se introducen en algunos países, donde proliferan en perjuicio de la vegetación indígena. Las cochinillas son insectos degenerados, con el cuerpo blando, aplastado y más o menos circular, recubierto por un escudo de materia cerosa, altamente resistente a ios pesticidas. En algunos casos este escudo presenta la forma de un caparazón de tortuga, de concha de un mejillón, o, por el contrario puede tomar la consistencia de filamentos cerosos blancos, más o menos densos y alargados. El insecto, bien abrigado bajo esta envoltura protectora, se adhiere a las ramas, a las hojas o a los frutos y se alimenta perforando las paredes del vegetal con ayuda de su estilete chupador. Principalmente son las hembras las que parasitan las plantas. Los machos, menos numerosos, no pueden alimentarse al estar desprovistos del aparato chupador. Por lo demás, parecen verdaderos insectos, son móviles y se desplazan caminando. Sus alas están atrofiadas, lo que les distingue de los pulgones, con los que están algo emparentados. Las larvas, que pueden desplazarse como cuando son adultas, también están protegidas por una capa de cera.

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