Cochinilla

Despreciada, pero en realidad poco conocida, lleva una vida oculta

La cochinilla se cuenta entre esas criaturas poco apreciadas que inspiran desagrado o repulsión, sin duda porque viven en lugares sombríos y húmedos. Digno de interés no obstante, este animalito es el único crustáceo que ha adaptado completamente su existencia a la tierra firme y que ya no es tributario del agua, como sus parientes los cangrejos de mar y de río Al ver una cochinilla, no se imagina uno ni de lejos que pueda ser un verdadero crustáceo. Existen cantidad de especies extendidas por todo el mundo. Sin embargo, las cochinillas más grandes no sobrepasan unos centímetros y las especies más pequeñas miden apenas unos milímetros Existen también cochinillas incoloras, que viven en el interior de los hormigueros, no como parásitos, sino como comensales Las cochinillas, animales sociales, tienden a aglomerarse, lo que produce el efecto de reducir la evaporación de su cuerpo. Les gusta estar debajo de las piedras y en todos los lugares donde reman la humedad y la oscuridad que les son indispensables La desgracia para una cochinilla es encontrarse al descubierto, pues no tarda en morirse si queda expuesta mucho tiempo al sol o incluso al aire demasiado seco La mayoría de las cochinillas tienen la facultad de rodar hechas una bola, como los tatús y los pangolines, cuando se sienten amenazadas. Su caparazón duro de la espalda les protege de algunos enemigos, entre los que figuran las arañas Algunas especies de cochinillas segregan un líquido acre y maloliente, que aleja a las hormigas y a los ciempiés.

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