Cocodrilo del Nilo

La hembra es una buena madre

El cocodrilo del Nilo es una de las especies más grandes. Su nombre puede inducir a error, porque este reptil de aspecto antediluviano no está en absoluto limitado únicamente a la cuenca del Nilo. Se encuentra en gran parte de los ríos africanos, así como en Madagascar. Se han encontrado incluso cocodrilos del Nilo en algunos oasis del Sáhara, donde estos animales quedaron retenidos cuando se desecó el desierto. Como las demás especies, este cocodrilo es, ante todo, un reptil acuático, aunque se mueve con cierta facilidad por tierra y suele incluso desplazarse lejos, de un río a otro. Su piel está cubierta de plaquillas óseas, que le dan una consistencia durísima y protegen al animal contra eventuales enemigos. Se puede observar al cocodrilo del Nilo cuando sestea en un ribazo o sobre un banco de arena. Con frecuencia mantiene sus fauces abiertas para refrescarse, momento que aprovechan los pluviales para acudir a hacerle su aseo personal. Estos pajarillos le eliminan los restos de comida que quedan incrustados en sus numerosos dientes cónicos, y las larvas y sanguijuelas parásitas sujetas a sus encías. El cocodrilo del Nilo devora todo tipo de animales, pues su menú es muy variado y sólo come en el agua. La hembra pone sus huevos en un nido que excava en la arena. Vigila su puesta y apenas se aparta del nido. Cuando las crías salen del huevo las protege contra las rapaces y los varanos, que intentan devorarlas. Cada cocodrilo posee su propio territorio, al que prohíbe el acceso a sus rivales. Su grito es muy sonoro y recuerda a la vez el mugido de un toro y el rugido de un león.

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